4 experiencias imprescindibles en Budapest, Hungría

Aquí dejo 4 experiencias que no te puedes perder si paras por esta ciudad de historia principesca pero con final abierto de cenicienta.

Crucero

Si tienes la oportunidad de hacer un crucero de noche por el Danubio merece la pena, nosotros lo  hicimos en temporada invierno helado (solo nuestro barco estaba por allí) y aunque no sentía los dedos de mis manos ni la punta de la nariz es precioso.

Mi parte favorita es cuando te acercas al parlamento totalmente iluminado, aunque los puentes iluminados y la colina de Buda a lo lejos también tienen su momento. Lo malo que apagan las luces a las 12:00 en plan Cenicienta Danubio. A nosotros nos costo 15 euros pero iba incluido dentro de una actividad para un festival.

Metro Línea 1

No dejes de montar en el tren de playmobil de la línea 1 sobre todo desde el parque de la ciudad hasta el centro. Es una cukada, las estaciones son micro-canis y están recubiertas de madera. Las vigas de acero te recordarán a las pelis del metro de New York, y el trenecito de apenas dos vagones de mini-babibel parecerá que estas jugando en una gua-gua de mentira.

Eso si hazte con un ticket proque hay revisores en toda la línea.

Bailar West Coast Swing

Curioso lo que se descubre en una visita a Budapest, que es la capital europea del West Coast Swing y donde se realiza cada año el mayor evento de este tipo en el viejo continente.

Gente de todas las nacionalidades se reúnen en un hotel a darlo todo varios día seguidos sin parar de bailar. Yo tuve la oportunidad de entrar en el fin de fiesta y es un espectáculo digno de ver aunque lo tuyo no sea el baile.

 

Termas

Por supuesto no puedes dejar Budapest sin visitar una de sus famosas y calentitas Termas. Tienes un buena muestra para elegir desde antigüisimas y recargadas a nuevas y modernas instalaciones.

Yo me decante por los baños termales de Széchenyi. A parte de que el edifico alberga mucha historia y recovecos para perderse en busca de las dichosas piscinas, a mi lo que me encantó fueron las piscinas exteriores.

Esto es una pasada de experiencia estar a bajo cero pero a 28 grados de remojo y encima como plus nevando. Además la neblina que se forma permite abstraerse de todos los turistas que están metidos contigo.

Ruta completa por Budapest aquí

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